Presencialidad en los colegios: cuando volver no es tan chévere

Por: Unidad Docente

 

En marco de una política criminal del Gobierno Nacional y con complicidad del MEN y la secretaria de educación de Bogotá, desde el pasado mes de Julio en medio de uno de los picos más fuertes por el que ha atravesado el país durante la pandemia, se ha venido desarrollando el retorno a actividades presenciales en los colegios públicos de la ciudad.

 

A pesar de la campaña publicitaria “lo chévere de volver” por parte de la SED, que afirma que los colegios públicos de Bogotá cuentan con los elementos necesarios de bioseguridad que brindan confianza a la comunidad educativa, sabemos que en la práctica no es así. Por ejemplo, lavamanos portátiles inservibles o poco utilizados, implementos de bioseguridad como tapabocas limitados o de mala calidad, caretas extremadamente pesadas e incomodas y que no fueron adquiridas teniendo en cuenta el trabajo que desarrolla un docente en el aula, aulas sin intervenciones y que por ende no pueden ser utilizadas, etc., son claros ejemplos de la dicotomía con el mensaje que el gobierno distrital quiere dar. A través de diferentes mecanismos (fotos, videos, cartas, etc.) los docentes y algunos directivos, vienen denunciando la irresponsabilidad, improvisación e insensatez por parte de la SED frente a las condiciones en las que se encuentran la mayoría de los colegios que no brindan la seguridad para salvaguardar la vida y la salud de la comunidad educativa.

 

La intervención de los salones de clase que no están aptos debido a su ventilación inadecuada, en muchos colegios  se resume a dejar abiertas puertas y ventanas, creando una situación que aumenta el riesgo. Y a pesar de las pequeñas intervenciones de algunos, estos no han sido certificados mediante la medición de CO2 que garantiza que haya una adecuada ventilación cruzada, importante para la disminución de riesgo de contagio, aun así, en algunos colegios estos vienen siendo utilizados en contravía de los protocolos de bioseguridad. Vale más el afán de tener a los estudiantes en la presencialidad que garantizar las condiciones mínimas para disminuir riesgos.

 

Los colegios se han visto avocados a plantear diversas estrategias que permitan cumplir con la obligación del trabajo presencial, en la cual en algunos casos se ha visto la dificultad de no contar con un ancho de banda que posibilite realizar los acompañamientos sincrónicos con aquellos estudiantes que continúan desarrollando su trabajo desde casa. Sumado a la dificultad que se ha tenido de conectividad y uso de la red de internet en las instituciones, sobre todo para los dispositivos móviles que se requieren en algunos casos para continuar con el acompañamiento a través de WhatsApp.

 

El retorno a la presencialidad sin condiciones verificadas a las escuelas en medio de la pandemia y en uno de los picos más altos de la misma, ha conllevado a que luego de varias semanas comiencen a presentarse casos de contagio y muerte por COVID-19, incluso en vacunados, que en algunas ocasiones son ocultados por parte de las instituciones educativas y de la SED, lo que no nos permite conocer las cifras reales de estos. Acto criminal y genocida.

 

De acuerdo con la SED ha habido más de 70 alertas por posibles casos COVID en los colegios públicos de Bogotá, mientras que la ADE que afirma que estos casos son muchos más y que por lo menos en 80 colegios hay casos confirmados de contagio.

 

El poco testeo epidemiológico (pruebas COVID), es una de las grandes fallas en torno a un control real de la pandemia, ya que estos no se están realizando en todos los colegios públicos que están trabajando desde la presencialidad (solo a aquellos ubicados en UPZs de alta transmisibilidad) y por tanto no se está realizando la identificación de los posibles casos que permitiría desarrollar un real cerco epidemiológico que proteja la vida y la salud de la comunidad educativa. De acuerdo con la SED, desde el retorno a la presencialidad en los pilotos de alternancia que se vienen dando este año desde el mes de marzo y hasta el mes de julio (ya con presencialidad), se han realizado un total de 9.862 testeos a la comunidad educativa, con 1.801 positivos. Un dato preocupante y que desmiente la alta seguridad de las escuelas. Aun así, la secretaria de educación sigue insistiendo y haciendo el llamado a padres de familia y estudiantes a que retornen a clases presenciales.

 

La presión y el chantaje cínico que a través del Plan de Alimentación Escolar (PAE) que se quiere efectuar desde el mes de agosto es otro acto criminal para “obligar” a las familias a enviar a sus hijos o hijas a la presencialidad, ya que se verían afectadas al perder este beneficio que ha sido de gran ayuda durante la crisis social desatada por el mal manejo de la pandemia por parte del gobierno nacional y distrital.

 

Con la llegada de la variante Delta a Bogotá, se estima que no solo podrán aumentar los casos, si tenemos en cuenta que para llegar a una inmunidad colectiva (inmunidad de rebaño) se necesitaría un porcentaje mayor de población inmunizada que la que se tiene en la actualidad, estaremos ante un nuevo pico. La poca vacunación que se presenta en la mayoría de las familias que hacen parte de la comunidad educativa, es otro factor de riesgo que se incrementa con la reactivación económica y por ende con el retorno a la presencialidad en las escuelas. Es necesaria una vacunación masiva, rápida y eficaz para toda la comunidad educativa, no solo para los docentes.

 

Por tanto, es necesario exigir que se respete el derecho a la salud y la vida de todos los miembros de la comunidad educativa, que se realice una presencialidad con condiciones mínimas que permitan la correcta aplicación de los protocolos, que exista un real control epidemiológico , que no se chantajee a las familias a través del PAE, que se realicen testeos periódicos en todas las instituciones, que no se le venda a la comunidad educativa una falsa imagen de seguridad de las escuelas.

 

Comentarios cerrados