Salario mínimo

¿Cuánto es lo justo? ¿cuánto lo necesario?

En diciembre pasado, nuestro partido fue invitado al programa “Debates” del canal de televisión Cristovisión con el objetivo de discutir con expertos en economía en torno al tema del incremento del salario mínimo. Al productor del programa le había llamado la atención la declaración pública en la que propusimos $1’500.000 como monto. Participaron en el debate Armando Novoa, asesor de varios gobiernos y profesor del Externado, Gustavo Velosa, editor económico de El Nuevo Siglo, Ricardo Bonilla, exSecretario de Hacienda del Distrito -bajo la alcaldía de Gustavo Petro-, profesor de la Universidad Nacional, integrante también de la Comisión Asesora para la Reforma Tributaria. Por nuestro partido participó Juan Sánchez directivo de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios de la Universidad Nacional.

 

¿Los aumentos salariales producen inflación?

Palabras más, palabras menos, tres de los cuatro participantes consideraron que la propuesta del PST es equivocada, pues un incremento de ese monto dispararía la inflación (el aumento de precios) y eso terminaría perjudicando a los trabajadores. Incluso se llegó a mencionar que la desbordada inflación en Venezuela es consecuencia de esa política, para asustar a los televidentes y argumentar que lo mejor para los colombianos era un reajuste del mínimo que no fuera más allá del 8.5% (en esos momentos los directivos de las centrales obreras pedían 14%, aunque luego rebajaron sustancialmente su propuesta).

Es muy importante que los trabajadores (sobre todo ahora que se avecina la negociación colectiva en el sector estatal) podamos controvertir este argumento que parece de sentido común: si los trabajadores ganan buenos salarios consumen mucho, las mercancías escasean y los precios se disparan. En realidad ese es el argumento de los economistas al servicio de los capitalistas.

Sólo el trabajo produce riqueza, o sea, crea valor. El valor es distinto del precio que es la forma como aparece cuando se intercambian mercancías. Si partimos de esa premisa es posible entender el misterio del capitalismo: ¿cómo es posible que quienes crean la riqueza sean pobres? El misterio se resuelve cuándo nos damos cuenta que los trabajadores, durante una parte de su jornada laboral, producen el valor de su propio trabajo (lo que necesitan para sobrevivir ellos y sus familias y que es lo que le pagan como salario) y el resto del tiempo trabajan gratis para los capitalistas, quienes se apropian de ese excedente. Cuando, gracias a nuestra lucha, logramos aumentos salariales, los capitalistas trasladan ese mayor costo de producción al precio de las mercancías y desatan la inflación, porque quieren mantener sus desmedidas ganancias, que es la forma que adquiere ese valor de más producido por el trabajador (el plusvalor o plusvalía). La lucha por repartirse ese excedente es lucha de clases y es permanente. Por eso en el capitalismo nunca habrá un salario justo, siempre se apropiarán de una parte del trabajo del obrero, hasta que el excedente se distribuya entre todos los productores, eso es el socialismo.

 

La fuerza de trabajo es una mercancía

Los capitalistas nos dicen que la oferta y la demanda regulan el mercado y ayudan al progreso, pues las malas mercancías caras son desplazadas por las buenas mercancías baratas, gracias a las mejoras en la técnica y la organización más eficiente de la producción. Con eso ocultan que el trabajo (o mejor, la fuerza de trabajo) es también una mercancía; con una cualidad especial: es la única que produce valor. El resto de elementos de la producción (materias primas, energía, etc.) sólo transfieren a las nuevas mercancías el valor que ya había sido creado cuando fueron producidos. Incluso las máquinas –que incrementan la productividad del trabajo- no crean valor, pues a su vez fueron producidas también por trabajadores.

Cuando los trabajadores luchamos por incrementos salariales sólo estamos recuperando parte de lo que no pagan los capitalistas, quienes tienen muchos mecanismos (como subir los precios) para volver a apropiarse de la plusvalía. Por eso la lucha se vuelve eterna si no nos decidimos a controlar la totalidad de la sociedad y la producción para ponerlas al servicio de nuestros intereses, que son los intereses de la humanidad (vivir mejor todos y utilizar adecuadamente la naturaleza, en lugar de destruirla). Los capitalistas sólo piensan en aumentar sus ganancias y concentrar la propiedad de la riqueza del mundo. Hace poco Oxfam (una organización humanitaria internacional) informó que la mitad de la riqueza que existe a nivel mundial pertenece sólo a ocho capitalistas, mientras 3.600 millones de personas son pobres.

 

¿Salario mínimo o salario vital?

Muchos capitalistas están en contra de que exista el salario mínimo; afirman que los salarios los debe regular el mercado. Si hay muchos trabajadores desempleados el precio de la fuerza de trabajo baja y ellos ganan más. No les preocupa la suerte de esos trabajadores y sus familias, condenadas al hambre y la desesperación; o su graves efectos sociales, como la delincuencia común, la prostitución, la violencia intrafamiliar. Eso es lo que no tienen cuenta los economistas que participaron en el programa de Cristovisión. Ellos tienen buenos salarios y por eso ocultan la causa real del problema.

Pero si el trabajo es el único que produce valor es legítima la lucha por un salario que permita reproducir plenamente la fuerza de trabajo (la vida digna del trabajador y su familia), aunque nos parezca insuficiente pues nuestra lucha debe ser por abolir el sistema capitalista y que el excedente sea apropiado por la totalidad de la sociedad y no sólo por un pequeño grupo de capitalistas. Además, las necesidades del trabajador no sólo son las elementales (alimento, vestido, vivienda), también están las necesidades culturales y ambientales y todas estas necesidades crecen con el progreso de la sociedad.

En Colombia, el Dane reconoce que el salario mínimo solo alcanza para la mitad del costo de la canasta familiar, por eso se debe duplicar, lo que significa que debemos luchar por un salario de $1’500.000, como lo argumentó Juan Sánchez a nombre de nuestro partido. Recomendamos ver el programa en:

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