¿Después del plebiscito qué viene?

Luis Grubert, presidente de Fecode, informó a través del programa radial de la federación que “a pesar de que ha habido avances importantes como la evaluación diagnóstico formativa hay algunas dificultades en otros aspectos como la salud del magisterio y la revisión de algunos decretos”.

Autor: Freddy Ruiz Ayala

Es inocultable el pacto político que Grubert, el comité ejecutivo de Fecode y los partidos políticos, a los que pertenecen, han hecho con el presidente Juan Manuel Santos y su gobierno; este pacto se ha evidenciado recientemente, en los acuerdos de 2011, 2013 y 2014, los cuales han sido presentados ante el magisterio como grandes victorias. Ante estos acuerdos el magisterio se ha manifestado inconforme y ha hecho una férrea y masiva oposición a ellos, encontrando en la dirección sindical una actitud burocrática y de silenciamiento a las voces de los opositores a través de métodos patronalistas tales como: recibir a los protestantes con el Esmad en la sede sindical, o expulsar del sindicato a dirigentes y líderes sindicales opositores a los acuerdos en una abierta defensa de la política del patrón.

Desde el llamado a votar por la reelección de Santos se ha evidenciado el pacto con el patrón, el enemigo de clase, en nombre de La Paz y argumentando una falsa disyuntiva de paz o guerra. Uno de los resultados de este apoyo ha sido el nombramiento de Clara López, presidenta del Polo, como ministra del trabajo. Lo más reciente ha sido la campaña de la dirección sindical a favor del Sí en el plebiscito, con el mismo argumento y profundizando la polarización e impidiendo el necesario debate sobre el significado de los acuerdos y la situación de los maestros y demás trabajadores.

Hoy ante la nueva situación de crisis política del país, por cuenta del cerrado triunfo del No en el plebiscito, en vez de llamar a la movilización y al paro por las reivindicaciones necesarias para el gremio, ocultan los reales problemas y llaman a defender los acuerdos.

El ascenso de los maestros nuevos

La mayoría de la dirección sindical, tanto de Fecode como de las regionales, valora como triunfo el ascenso a través de la evaluación diagnóstica formativa, y hacen esfuerzos por mostrar que los resultados han sido favorables para los maestros, pero estos no se muestran satisfechos con esta evaluación, por todo lo que ha significado.

En primer, lugar ha significado la instalación de un dispositivo de control en el aula, a través de un video, la imposición de unas rúbricas que definen metodología y didáctica, que en últimas significan también la pérdida de la libertad de cátedra.

En segundo lugar, el recorrido desde la compra del PIN, para participar, hasta el resultado, los maestros han encontrado todas las dificultades posibles, pasando por el incumplimiento del cronograma por parte del Ministerio de Educación y el ICFES, hasta la negación de ascenso a muchos maestros, sin razón alguna. Los maestros que no aprobaron y son candidatos a realizar el curso remedial, han tenido también innumerables dificultades con la plataforma para inscribirse.

Visto el asunto desde las cifras, la dirección sindical anunció con festejo el ascenso del 70% de los maestros y la posibilidad casi inevitable del próximo ascenso del restante 30%, solo con el curso. Pero en verdad es el 70% de 36 mil maestros que no había ascendido hasta ahora, pero 80 mil maestros más ha tenido que esperar dos años antes de poder intentar ascender nuevamente. Es decir, el ascenso ha estado congelado por dos años. En esta negociación se abandonó el objetivo de ascender por títulos, tiempo de servicio y producción académica, planeado al inicio del paro de 2014.

Los nuevos contratos de salud para el magisterio

El gobierno sigue empeñado en unificar al magisterio alrededor de la ley 100 en la que están el resto de los trabajadores, cosa que en la práctica ha venido ocurriendo, ante la ausencia de agenda para atender casos de salud a ser tratados por especialistas o la limitación de práctica de exámenes especializados o intervenciones quirúrgicas. La dirección sindical que ya había aceptado y defendido la privatización del servicio de salud (del derecho a la salud), continúa defendiendo el negocio de los privados y el mal llamado modelo especial de salud. Habiendo aceptado, como parte del pacto político con el gobierno, la prórroga de los contratos, ahora confía en que los nuevos términos de referencia y el manual de sanciones a su incumplimiento, serán la solución al pésimo servicio, fundamentado en las ganancias capitalistas de los prestadores. Han abandonado la lucha contra la ley 100 y no llaman al magisterio a luchar contra la intermediación y por la prestación directa por parte del patrón.

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Los nuevos decretos

La cascada de decretos que el gobierno ha emitido, han modificado las condiciones para ingreso de los nuevos aspirantes a la carrera docente, aumentando los puntajes mínimos; ha generado una nueva categoría de maestros: “docentes líderes de apoyo”, quienes se convertirán en los disponibles a discreción de los rectores, para implementar el aumento de jornada escolar y “tapar” huecos en los colegios, continuando como provisionales, pero además presentando concurso para ser provisionales.

Las normas expedidas también han modificado las condiciones de ascenso, impidiendo el paso inmediato de grado presentando la maestría y condicionando al ascenso gradual, escala por escala. Hoy se le da más importancia a un video o a un curso remedial que a una maestría.

En materia de jornada laboral, el decreto de jornada única faculta a los rectores para distribuir los tiempos según necesidad, pero con estímulos para aquellos que logren usar de manera eficiente la capacidad instalada y la planta de personal sin exigir nuevos maestros o administrativos. De esta manera van desapareciendo las jornadas específicas para cada grupo de maestros y se va disminuyendo la planta de personal.

Las normas también aumentan el mínimo número de estudiantes por curso, propiciando el ya dramático hacinamiento en las aulas. Aún así, el gobierno nacional justifica todas las modificaciones en busca de la calidad.

La dirección sindical solo atina a decir que estudiarán con el gobierno los posibles inconvenientes de su aplicación y las necesarias modificaciones. Esto es, están de acuerdo con la política, solo intentan modificar la forma de aplicarla.

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