“La Santa Alianza” y el triunfo del NO

En las recientes votaciones plebiscitarias para refrendar los acuerdos en las que ganó el No, existieron muchos votos castigo contra Santos y sus medidas contra los trabajadores y la población; sin embargo, no podemos negar que una importante franja de colombianos votó motivada por razones relacionadas con la sucia campaña del uribismo apoyado en las iglesias evangélicas, de generar indignación en la población creyente.

 

Autor: Comisión de la Mujer-PST

Uno de los argumentos para llamar a votar al No, repetido en cientos de volantes, videos y conferencias, fue la “ideología de género”. El temor a la “colonización homosexual” se difundió entre los fieles quienes inducidos por la fe ciega en los pastores, el desconocimiento de la población en temas como la orientación sexual y los prejuicios homofóbicos y machistas, votaron al No pensando que salvaban a la “familia” y que agradaban a Dios. Se trató de una astuta estratagema orquestada en las alturas con ayuda del entonces procurador Alejandro Ordoñez, y parapetada en el poder viral de las redes sociales. La orientación sexual de una ministra, el cumplimiento de un fallo de la Corte Constitucional sobre derechos LGBTI y el enfoque de género de los acuerdos de la Habana, fueron tres temas sin relación aparente entre ellas, con lo que se logró tejer una red de mentiras, tergiversaciones y creencias.

Las marchas contra las cartillas al servicio de la campaña del No

La “Santa Alianza” conformada por los sectores más reaccionarios del país, la Conferencia Episcopal, el entonces Procurador Alejandro Ordóñez, las iglesias cristianas, la senadora cristiana Vivan Morales, el Centro Democrático con el senador Álvaro Uribe a la cabeza y un sector de asociaciones de padres de familia, se embarcaron en una cruzada contra la ministra Gina Parody y las supuestas cartillas publicadas por el Ministerio de Educación, MEN. En opinión de esta alianza el contenido de las cartillas violentaba el derecho de los padres de familia a educar a sus hijos según sus propias creencias y se estába induciendo a niños y jóvenes a la “ideología de género”. La realidad es que a raíz del suicidio de un joven que fue objeto de discriminación y matoneo en el colegio por su orientación sexual, la Corte Constitucional ordenó al Ministerio de Educación revisar los manuales de convivencia de las instituciones educativas con el objetivo de que estuviesen acordes con el respeto de la orientación sexual y la identidad de género.

Como lo dijimos en nuestra declaración del 17 de agosto, a propósito de las nutridas marchas de padres de familia aupados por la “Santa Alianza”, éstas fueron dirigidas de manera calculada para apoyar la campaña del No en el plebiscito. Luego de estas movilizaciones, a pesar de que el Ministerio de Educación aclaró de múltiples maneras que se trataba de una campaña de mentiras, el No se disparó en las encuestas demostrando que quienes estaban detrás de ellas tenían intereses muy distintos a los de los marchantes.

Las marchas contra las cartillas y la victoria del No tumban a Parody

La cabeza de la ministra Parody, ya golpeada por la situación anterior, es la primera en rodar tras el triunfo del No, cosa que no logró el magisterio en su paro de 2015 gracias al apoyo de Fecode al gobierno de Santos. La ministra Parody hizo parte del gobierno de Santos aplicando una política profundamente lesiva contra la educación pública y las condiciones laborales y profesionales del magisterio.

No cuestionamos la opción sexual de la exministra Parody y rechazamos cualquier ataque que por su condición de lesbiana se haga desde cualquier sector social. Sin embargo, debe haber claridad de que la ministra, a pesar de su condición de mujer y su opción sexual, ambas objeto de opresión y discriminación, no ha estado a la cabeza de la lucha por los derechos de las mujeres y la comunidad LGBTI. La Sentencia de la Corte tampoco fue producto de su gestión, fue la madre del joven quien interpuso una tutela para defender los derechos de su hijo ya fallecido y gracias a la presión de la comunidad LGBTI. La Corte se pronunció favorablemente para preservar los derechos de esta comunidad en las instituciones educativas.

¿Existe la tan nombrada “ideología de género”?             

Los fundamentalistas llaman ideología de género a la agenda de los derechos de las mujeres y las personas LGBTI. El hecho de que los LGBTI sean nombrados o se les reconozca que son sujetos de derechos en los Acuerdos de La Habana es considerado equivocadamente por este sector retardatario una ideología que se le impone a la sociedad.

Por el contrario, la concepción de familia tradicional basada en la sumisión de la mujer y en roles determinados por el sexo biológico, es la verdadera ideología de género impuesta por la sociedad machista, la mayoría de instituciones educativas y reproducida en el seno de la familia. La imposición de roles sociales determinados por el sexo al nacer no se basa ni en la ciencia, ni en la naturaleza, sino que constituye una verdadera ideología naturalizada en lo normal, “lo natural” es la opresión de las mujeres y la exclusión de las personas LGBTI.

En El Socialista 703 constatábamos que el enfoque de género de los acuerdos, otorga a mujeres y a las personas LGBTI escasas migajas y pocos derechos efectivos; sin embargo, el hecho de que sean nombradas en los Acuerdos de La Habana no constituye un regalo ni de Santos ni de las FARC sino el producto de la lucha por sus derechos y el reconocimiento de que han sido victimizadas y que por ello deben gozar de protección especial, esto no es nada nuevo, ya está en la Constitución y en diferentes fallos de las cortes. Según los pastores evangélicos esto va contra sus creencias, contra la biblia y contra Dios, de acuerdo a su interpretación de los Acuerdos la predicación contra la homosexualidad estaría proscrita.

Presionado por el triunfo del No, Santos ajustará los Acuerdos en esta materia según las exigencias de los diferentes sectores de derecha. Las organizaciones de mujeres y LGBTI no podemos confiarle a Santos la defensa de nuestros derechos, tendremos que profundizar la unidad con los campesinos, trabajadores, indígenas, afrodescendientes y todas las víctimas para construir una salida independiente de Santos y Uribe luchando por una Constituyente democrática, amplia, libre y soberana en la que nuestros derechos puedan ser ahí sí refrendados.

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