Las FARC: Del Reformismo Armado al Reformismo Desarmado

Empuñar las armas contra los enemigos, colocar bombas, hacer atentados terroristas, no es sinónimo de ser revolucionario, muy revolucionario o más revolucionario que los demás. Aparentemente estas acciones se nos presentan como muy radicales políticamente, pero no necesariamente lo son. Sobre todo cuando se realizan por iniciativa de pequeños grupos, desconociendo el grado de organización y movilización del movimiento obrero, campesino, estudiantil y social en general.

Aquella fue la idea que la guerrilla de las FARC le vendió a la juventud y a los trabajadores durante varias décadas. Pero este movimiento guerrillero nunca ha tenido como objetivo político de su accionar acabar con el capitalismo, hacer un gobierno de los trabajadores, implantar el socialismo y tratar de extender el movimiento revolucionario al resto del mundo. Sus objetivos de lucha siempre se han movido dentro de los límites del capitalismo y con el propósito de mejorarlo. Durante cincuenta años hicieron reformismo armado y ahora con las negociaciones de paz han decidido desmovilizarse como movimiento guerrillero para transformarse en movimiento político y seguir haciendo reformismo pero desarmado.
El reformismo es un tipo de movimiento social, político o militar que generalmente apunta a realizar cambios graduales a fin de mejorar un sistema, proyecto o sociedad. Esos cambios se refieren generalmente solo a ciertos aspectos de la sociedad o del régimen, más que al cambio de la totalidad del sistema. El reformismo busca la obtención de cosas tales como justicia social, progreso tanto social como económico, profundización de la democracia burguesa a través de la práctica de la política de los consensos, el diálogo social y la economía mixta.

El programa de las FARC

El primer programa de las FARC fue aprobado en julio de 1964 y en el planteaban, entre otros objetivos, la  lucha por un gobierno democrático de liberación nacional, reforma agraria democrática, respetando “la propiedad privada de los campesinos ricos que trabajen personalmente la tierra”, protección a las comunidades indígenas, precios básicos y de sustentación para los productos agropecuarios, amplios créditos con facilidades de pago. Treinta años más tarde, el 3 de abril de 1993, se aprobó la Plataforma Bolivariana para la nueva Colombia. En este texto llaman a conformar un gobierno nacional, patriótico, democrático, bolivariano, hacia el socialismo, que se comprometa con un programa que en lo fundamental sigue siendo democrático y contra el neoliberalismo. En el programa de las FARC brillan por su ausencia cualquier alusión al proletariado, a un gobierno obrero y popular y las reivindicaciones de los trabajadores. Ahora que están a punto de firmar la paz con el Gobierno y el imperialismo, se han cuidado de lavar, una vez más, su programa y ubicarse, sin ninguna duda, dentro de los linderos del capitalismo.

Un frente amplio por la paz

El señor Timochenko en una extensa entrevista concedida a la Revista Semana establece lo que será el marco de su accionar político y llama a todos los reformistas de todos los géneros y especies a juntarse en una santa alianza.

Dos reuniones se han hecho por parte de todo el reformismo, una en Bogotá y otra en la Habana, para empezar a discutir el ingreso de las FARC a la política. Lo que han empezado a plantear, por lo menos, algunos sectores del Partido Comunista y cercanos al mismo es la necesidad de un Frente Amplio  por la Paz que tenga un Programa Común de la Izquierda y los sectores democráticos. No está claro hasta dónde han avanzado, pero lo que sí es claro es que la dirección de las FARC, con el PC, Marcha Patriótica y Unión Patriótica pretender tratar de reordenar el accionar de la llamada izquierda (reformista).

El programa que propondrán será un programa para hacerle retoques al modelo neoliberal, al régimen político bonapartista y antidemocrático, y buscar un espacio dentro del establo parlamentario. Esto es lo que se desprende de la entrevista concedida por el señor Timochenko a Semana.

“Vamos a hacer política sin armas. Tenemos la Plataforma Bolivariana por la nueva Colombia, tenemos ahí unas columnas vertebrales frente al imaginario de lo que debería ser Colombia. Pero una cosa es lo que debería ser  y otra lo que puede ser. Y en eso tenemos que ser realistas…”

“Todo es integral: el tema agrario, la participación política,  la justicia especial, la dejación de armas, la vinculación a la vida civil, económica y política de las Farc”

“Nosotros nunca hemos dicho que estamos en contra de la propiedad privada. Nosotros de lo que estamos  es en contra de la sobreexplotación de la gente, estamos en contra es de la inequidad que hay en la distribución de la riqueza en Colombia, (…) podemos entre todos construir una Colombia  más amable”.

“…Este no es un proceso que va encaminado contra el empresariado. Este no es un proceso que va encaminado a tumbar el Estado colombiano, es un proceso que está tratando de generar las condiciones para que en Colombia se produzcan transformaciones para que nos dejemos de matar por las ideas que cada uno defienda”

“…nosotros lo que queremos es una Colombia que se desarrolle. Que se desarrollen las fuerzas productivas. Necesitamos rescatar la industria nacional, que rescatemos las riquezas…”

“…Nosotros tenemos que buscar el mayor  número de alianzas posibles, de acumulados que se junten para hacer realidad la implementación de los acuerdos…”

En síntesis, no cuestión la propiedad privada, buscan retocar el modelo de desarrollo capitalista neoliberal, no les preocupa que la clase obrera sea explotada, sino “sobreexplotada”, sólo buscan defender los derechos humanos dentro del régimen, que se les garantice un espacio electoral y parlamentario, etc, y para lograr estos objetivos están dispuestos a las más amplias alianzas políticas posibles. Están pasando, sin pena ni gloria, del reformismo armado, al reformismo desarmado.

Por Cote
Publicado Originalmente en El Socialista (No. 700)

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